A 33 kilómetros de Siena está situado Chiusdino, al que pertenecen las ruinas de la Abadía de San Galgano que representan uno de los máximos ejemplos de la arquitectura cisterciense en Italia.
La iglesia con sus tres naves, construida entre el año 1224 y 1228, aunque sin techo y con un césped en vez de pavimento, deja todavía intuir su antigua belleza.
Notables, en la parte derecha de la iglesia, los restos del potente monasterio.