La antigua plaza de armas (33 km al sudeste de Reggio Emilia) alberga las imponentes ruinas de uno de los castillos que perteneció a la Condesa toscana Matilde.
Aquí se conserva idealmente la memoria de la histórica humillación del Emperador Enrique IV, quien fuera a Canossa (1077) para pedir la absolución a Gregorio VII, en el clima tenso de las luchas por las investiduras.