Su nombre tal vez deriva del latino maceriae, "escombros", para indicar que la ciudad fue reconstruida con los materiales recuperados tras la destrucción de la originaria ciudad romana.
Interesantes son la Plaza de la Libertad con la renacentista Galería de los Mercaderes (Loggia dei Mercanti), la Catedral del siglo XVIII y la contigua basílica-santuario de la Virgen de la Misericordia, el grandioso Sferisterio (especie de antiguo Frontón) neoclásico.