El antiguo estadio de Domiziano, luego sede del mercado y de las actividades lúdicas de la ciudad, encerrada dentro de un recinto de hermosos edificios civiles y sagrados, se ha vuelto con el paso del tiempo una auténtica y mundana sala de estar en el corazón de Roma, entre sus fuentes y la colorada actividad de los artistas.
En el centro se halla la famosa Fuente de los Ríos de G.L. Bernini (1651).