Alpes, Lagos y Mar
Milán (2)

Por calle de Amicis llegamos a la antigua Puerta Ticinese, donde se alinean las dieciseis columnas corintias; muy cerca, la iglesia de San Lorenzo el Mayor, reconstruida en severas y elegantes formas clásicas durante el Renacimiento.

Siguiendo el curso de Puerta Ticinese, antes de la Puerta neoclásica, se encuentra San Eustorgio, una de las más bellas iglesias de Milán, con las capillas centrales añadidas al lado derecho y la fantástica Capilla Portinari, de Michelozzo (1463) en el ábside, con la maravillosa Arca Gótica de San Pedro mártir y los frescos atribuídos a Foppa.

Por el paseo de Gian, Galeazzo y Corso Italia, se llega a dos iglesias de singular contraste de estilos: San Celso, de simples formas románico-lombardas, y la ostentosa Santa María, de rico interior.

De nuevo en Corso d'Italia, dando la vuelta a la derecha, por calle Santa Sofía y Corso de Puerta Romana, llegamos a San Nazario Mayor, iglesia precedida del macizo atrio que contiene la Capilla con la severa Tumba del Mariscal Trivulcio, de Gerolamo de la Porta. Detrás de la iglesia, la vasta mole del Hospital Mayor, fundado en 1465 por Federico Sforza y que, comenzado por el florentino Filarete, fue completado en siglos sucesivos; el bonito patio es del seiscientos.

Por plaza Santo Stefano {San Esteban), y calle Larga, se llega a Plaza Fontana, con la Fuente de Piermarini, sobre la cual se asoma el Palacio Arzobispal; rodeandolo se llega a la placita del Palacio Real (1778), tambien de Piermarini, en la actualidad sede de exposiciones y muestras de arte.
Frente a nosotros se yergue ahora la fantastica selva de marmol del Duomo (Catedral), el mas vasto monumento gótico de Italia, comenzando en 1386, con Juan Galeazzo Visconti y continuando, siempre en el mismo estilo, durante los siglos sucesivos; las agujas que fueron terminadas en el siglo pasado, son 135, la mayor, con la estatua dorada de la Virgen, se eleva a 108 metros de altura. Sobre las agujas, entre las anfractuosidades de la compleja fabrica, se empina una increible vegetacion de 2245 estatuas, y. casi otras dos mil se cuentan en el interior dominado por una imponente selva de cincuenta y ocho columnas que lo dividen en cinco naves.
Terminaremos la visita a la catedral de Milán, rica en obras de arte lombarda, especialmente esculturas, trepando por entre las agujas del techo para contemplar el panorama de Milán.

Podemos almorzar en uno de los restaurantes de alrededor para continuar nuestra excursión por la tarde empezando por la Iglesia de San Satiro (calle Turín), reconstruída por Bramante sobre la planta de un edificio del siglo IX y, del que aún queda el sobrio campanario.