Entre Florencia y Roma
Chiusi

Erigida sobre una altura a pico. Quien recorra hoy en día sus callecitas medievales (ver la deliciosa calle Lavinia con las casitas rústicas) le parece increíble que, ésta pequeña ciudad, fuera un día gran potencia, quizá la mayor de Etruria.

Declaró la guerra a Roma, la asedió y, en parte la ocupó, cuando el rey de Chiusi, Porsena, quiso poner sobre el trono romano a Tarquinio el Soberbio. De su etrusca riqueza queda, no obstante, la espantosa cantidad de objetos esparcidos (muchos de ellos en las colecciones de todos los museos del mundo); una importante colección de urnas, sarcófagos y bronces en el Museo nacional (ver la impresionante Máscara fúnebre, siglo VII a. de C. y el Cippo sepulcral con escenas de danza: la Esfinge). En la misma plaza, la Catedral, antiquísima (siglo XII d. C.), no muy bien restaurada. Se pedirá al portero del Museo un guía para visitar algunas Tumbas etruscas en los inmediatos alrededores, al menos la llamada de la Scimia (de la mona), con pinturas y escenas de danzas; la tumba del Colle con el techo pintado en rojo y azúl, y un friso con la carrera de bigas y un banquete.

A los 11 km de Chiusi llegamos a CITTA DELLA PIEVE, patria del Perusino, que dejó allí dos bellas tablas en la Catedral románico-ojival (siglos XI-XIII): Una Epifanía en el Oratorio de Santa Maria dei Bianchi, y otro fresco en San Pedro. Entre vueltas y revueltas se continúa, en ameno paisaje, hasta que se recorta lejano el perfil de una ciudad acastillada, trepando sobre un alto bastión de roca rojiza: ORVIETO.