Corazón de la cristiandad en forma grandiosa e impresionante.
Se abre delante de la basílica y al mismo tiempo de la ciudad e idealmente del mundo entero, con su enorme espacio elíptico delimitado por dos pórticos de Bernini dispuestos a hemiciclo sostenidos por cuatro hileras de columnas tuscànicas y dominadas por estatuas de santos.
En el centro se eleva el Obelisco Vaticano, flanqueado por dos fuentes.