La atmósfera mágica de Trastevere, con sus bonitas pequeñas casas y con sus habitantes sinceros y sagaces, se vuelve a vivir en esta bella plaza, organizada en el siglo XVII, ornada por la fuente octágona de Carlo Fontana de 1692 y limitada por la fachada reluciente de mosaicos de la Chiesa di S. Maria in Trastevere.