El aspecto y la importancia de esta enorme plaza, se deben a la reorganización urbanística promovida por Sisto V (1585-90) con la ayuda de D. Fontana, quien alrededor de la basílica y del palacio reconstruido, colocó la plaza con en el centro el antiguo Obelisco Latranense.
De aquí parten las calles rectas que la conectan también idealmente con las basílicas de Santa María la Mayor y Santa Cruz en Jerusalén y con el Coliseo.