
El Museo Capitolino nace en el siglo XV, gracias a una donación de piezas antiguas de gran valor por parte de Sisto IV, entre otras ala célebre Lupa.
A lo largo de los siglos la colección de Arte Antiguo se enriqueció de más colecciones, como aquella Albani (1733) y de piezas procedentes de las excavaciones promovidas en edad neoclásica.
La Pinacoteca en cambio remonta al siglo XVIII: comprende obras de 1300 y 1400 del centro de Italia, pinturas vénetas y de Ferrara de 1500 y 1600, entre las cuales Tiziano, Dosso y Garofalo y unas obras maestras de Caravaggio, Guercino y Domenichino.