La historia de las dos fuentes de la plaza empieza en 1613 cuando el arquitecto Carlo Maderno quitó una fuente preexistente del siglo XV.
La fuente fue reconstruida en posición retrasada hacia la Basílica y se le hizo una modificación arquitectónica revolucionaria dándole la vuelta a la cuenca superior y creando un efecto a cascada.
La segunda fuente idéntica a la primera fue realizada sesenta años después por el arquitecto Gian Lorenzo Bernini.