Los dos leones egipcios en basalto negro, procedentes del Templo de Isis, fueron colocados en 1582 a los lados de la entrada capitolina.
Dos pequeños chorros de agua salen de sus bocas hasta llegar dentro de dos pequeños barreños, y en ocasión de acontecimientos especiales en el pasado en lugar de agua se le hizo brotar vino tinto y blanco.